Escribir es mirar al mundo, y publicar, comunicar el resultado de esa mirada. Almudena Grandes

Francesca aprende a cuidarse

Francesca era una hormiga a la que le gustaba cantar mientras trabajaba. Hacía días que estaba recogiendo alimentos para el invierno, y estaba contenta de notar que la despensa de su colonia estaba llena. Aunque había algo que le molestaba últimamente, y es que el cuerpo no hacía más que picarle.

Ella no sabía muy bien de dónde le venía aquel picor. Sólo sabía que le alcanzaba desde las antenas hasta las puntas de las patas. Y por mucho que había revisado sus celdas y galerías  buscando algún motivo  que le produjera esa desazón, no era capaz de encontrar qué era lo que hacía que el cuerpo le picase.

Era un picor raro, como si se hubiera dejado acariciar por alguna planta extraña. Y por más que se mirase el cuerpo, no veía ni un solo eczema.

Era una sensación que no había vivido antes y finalmente decidió consultar a su amiga, la oruga María. A esta oruga iban muchos animales de los alrededores en busca de consejo y de tratamientos para diferentes dolencias, ya que María estaba siempre presta a escuchar y a leer con tal de aprender del cuerpo, y del alma y de los males que aquejaban a ambos.

A Francesca le daba un poco de pereza ir hasta donde estaba María, aunque sabía que era una buena idea, porque quería dejar todo preparado por si el frío venía antes de lo que podían imaginar, y quería cuidar de sus abuelas, y quería preparar unas tortillas para sus sobrinos, y quería…hacer muchas cosas que no le dejaban tiempo para ir a ver a la oruga María.

Un día, que terminó un  poco antes de lo que tenía previsto, decidió ir a ver a la oruga.

Cuando Francesca terminó de contar, la oruga se tomó su tiempo de reflexión, mientras le tomaba la temperatura y la tensión, y le contestó:

Aquello hizo pensar bastante a Francesca, y se quedó en silencio, como para asimilar mejor las palabras de su amiga la oruga.

A partir de aquel momento se prometió a sí misma ser más consciente de su tiempo y del uso que hacía de él. En el momento en el que esa promesa a sí misma se grabó en su corazón, dejó de picarle el cuerpo.

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